Posteado por: Wilson | julio 4, 2008

Mi Primer Piropo

Si existe algo trascendental en la vida de una chica o un chico es su primer piropo.  No ese que nos echan al nacer y que el tiempo se encarga de borrar. O aquel otro que a nadie le interesa recordar (por ejemplo: que buchitos tan lindos, pero es igualita o igualito a fulana cuando chiquita, que gordita tan bella…) Me refiero a “El Piropo”. ese que tendrás presente y te  provocará una  sonrisa boba en el rostro. No puede faltar ese detalle, preñada de nostalgias como dicen los poetas de antiguo cuño y los de la nueva ola que privan en conocer todas las metáforas, símiles y demás familiares que existen en la actualidad.

 

Sí, de ese es del que les escribo. Ahora los niños y niñas despiertan antes de tiempo, es más, nacen con los ojos abiertos, perdiéndose el encanto de antaño. Mas no debemos dejar de reconocer que existe un elemento que no ha variado; el deseo, anhelo, hasta necesidad de recibir un halago verbal por parte de alguien que no tenga nada que ver con tu cotidianidad.

 

Aunque los piropos de ahora carezcan tal vez del lirismo de sus antepasados, no dejan de producir los mismos efectos. Ese “si como camina cocina guárdame un chin de concón” o el  “Ofrecome (pues la s sobra) Dio la guarde y me de la llave” ya un tanto out, provocan una supuesta indignación matizada de la torcedura de boca que anuncia una sonrisa. Y si ese día alguna fémina salió y no recibió ninguno, la depresión la hace llegar corriendo frente al espejo y preguntarse si ya está muy mayor, o si salió desarreglada o si ya no “esta”, para luego consolarse con la idea de que los hombres de hoy en día están ciegos y no saben reconocer la calidad cuando la ven.

 

Todo esto viene al caso porque, aunque hace ya muchos lustros de ello, también fui víctima del síndrome “piropitis aguda” a los 14 años. En esa época los piropos empezaban a variar, pero nunca faltaba el consabido “fui, fui” o silbido de admiración que te ponía los oídos alertas y te avisaba de una frase eventual o una mirada casual de ese admirador que no conocías.

 

Mis amigas llegaban emocionadas a la clase de manualidades con comentarios variados que tenían un común denominador, como en las matemáticas, “fulano me pitó”, “perencejito me dijo adiós linda” y el coro de risitas tontas que seguían a estos cuentos eran increíbles.  Cuando la conversación había terminado, se dirigían a mi con curiosidad y  siempre estaba la pregunta tan temida: “Y a ti Fifa, ¿no te han tirado nunca un piropo?”.

 

Tomando un aire de autosuficiencia, mi respuesta era la misma: “No, es que no tengo vecinos, todas son vecinas”.  Mientras lo decía respiraba hondo, pues acaba de pronunciar una verdad a medias (por no decir una mentira) en aras a ganar tiempo para poder anotar una entrada en el diario de nuestras vidas y debo confesarlo, no quedar tan mal ante mis amigas.

 

Y al fin llegó el día.  Iba yo para mi clase de manualidades, con mis útiles y sonó el pito. No lo creía.  Estaba feliz. Caminé según mis amigas me habían enseñado a hacerlo cuando se escucha un silbido, la antesala del piropo.  Mi emoción fue en aumento pues no fueron uno ni dos, sino varios los que llegaron a mis oídos. Miré a todos lados para confirmar que lo único con faldas por ahí era yo, así que tenían que ser dirigidos a mi. Tranquila, no es nada del otro mundo, solo el primero de tu vida. Todo iba bien, cruzaría la calle con dignidad y le dirigiría una media sonrisa desde la esquina al galán o miraría con disimulo por si no era digno de la sonrisa.  ¡Error! En el justo momento en que iba a girar mi cabeza levemente, escuché la frase que daría al traste con mis sueños y mi primer piropo “¡Adiós gorda!” Y para rematar un bello “¡Que gorda!” Ni siquiera lo aderezaron con un “¡que gordita más linda!” Que va. Fueron al punto más sensible de la autoestima femenina: el peso.

Como comprenderán, las lagrimas hicieron acto de presencia ipso facto, pero yo decidí que al mal tiempo buena cara y lo que hice fue reírme y voltearme para decirle a la persona “gracias” y seguir mi camino.  Pienso que en ese momento nació la actriz que ahora soy o por lo menos, empezó su gestación.

 

¿Creen que lo conté a mis amigas? Claro que sí. Y lo hice riéndome de mi misma y mis absurdos deseos de llenar el libro de piropos que habíamos iniciado ese año entre todas. A partir de ese instante el famoso librito se transformó en notas breves llenas de energía positiva para ayudarnos en el difícil trance de pasar de ser niñas a ser adolescentes.  Eran otros tiempos, no lo olviden.

 

Mi primer piropo no fue un fiasco, aunque así me lo pareció al principio. Fue la oportunidad de aprender que si yo no me consideraba bella, nadie más lo haría. Las palabras se las lleva el viento, lo que hacemos por nosotros mismos, sin olvidar que hemos sido creados con amor por nuestro Dios, es al final lo más valioso.

Ahora se que el  halago más hermoso me lo da un chico buen mozo de ocho años, quien con aire de autosuficiencia me mira y me dice: “Oye mami, eres bonita para ser mamá” Lo cual no quita que de vez en cuando, los piropos caen más que bien y son bien recibidos como lo que son: palabras.  Y su poder reside en la importancia que les des.

 

Así es  que jóvenes y no tan jóvenes, sigan conservando el recuerdo de su primer piropo. Yo me contento con ver que hay cosas que jamás cambiarán.

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Responses

  1. Tantos recuerdos que trae este artículo, eh Josefina?!!!!
    Y bueno, cuando yo sea madre quiero un piropo así, creo que es el mejor que he oído 🙂

  2. Bastante simpática la anécdota. Yo también espero que los piropos no pasen de moda.

  3. wowwwwwww por que no conocia este blog antes? de lo que me he estado perdiendo!!!… la verdad no recuerdo mi primer piropo 😦 no me habia puesto a pensar en esas cosas; y ciertamente, de vez en cuando cae muy bien un piropo y mas si viene de alguien cercano a una.

  4. que dice la mujer mas linda de la mayaguez 4.ti ricorda de cuelo ho dito per te.

    • Claro que recuerdo ese piropo. Es uno de los que mas atesoro.
      Dios te bendiga.

  5. la verdad es muy tierno y aveces si escucho piropos pero casi no les tomaba importancia ahora me has dado la idea de hacer un cuaderno de piropos es muy linda tu anecdota

  6. que linda historia 🙂
    la verdad, no me gustan los piropos… los encuentro obsenos de kienes no conosco…. solo se los acepto de mi novio ^^ jeje es obvio

    pero me encantó la historia porque al final una logra darse cuenta q las palabras más lindas son de las personas q amas…
    tengo 16 años… pero imagino lo lindo q deve ser q tu hijito te diga eso 😀 mis ojitos brillarian

    q bueno blog! 🙂
    bye

    Nicky (chile)

  7. Gracias Nicky, es cierto, el arte de piropear ha perdido su encanto con el paso del tiempo. Pero tranquila, siempre aparecerá ese “alguien” que sabrá decirte la palabra correcta en el momento preciso, sin falsedades. Dios te de la sabiduría de disfrutarlo y comprenderlo como tal: un piropo.

  8. Yo sabia que buscando en la web mi madrina la iba a encontrar.. obvio.. es muy famosa!! hola! madrina cuanto tiempo.. espero que todo te este llendo muy..
    so.. we need to talk.. i know you are very busy girl..
    how is your family?.. i hope is better.. so.. saludame a tia y a los demas!! see to you later!!

  9. tu no tienes un correo para escribirte josefina?,yo quisiera dedicarte un correo,porque yo desde temprana edad te veo en la television y siempre me as gustado con todo el respeto que te mereces,te e visto en varios papeles,pero bueno mi correo es x-biscuit@live.com


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